Disfruto del ocaso marino, su brisa me abraza y el olor a salitre penetra en mis entrañas, mi vestido de algodón blanco baila al ritmo del viento y sus asillas se deja resbalar por mi hombro, cómplice de mi hechizo en la piel, mientras el ocaso me recuerda el sabor de tus besos.
Empiezo a soñar con tus caricias en mi rincón, esos dedos tan suaves que juegas entre mis labios y cuello… Mientras te imagino a mi lado, mis pupilas se encienden y el atardecer sonríe conmigo, el Brillo del mar desea que disfrute del paisaje, al lado del dulce recuerdo de nuestro encuentro.
La pasión comienza hacer fuerza en mi cuerpo y va dulcificando mi alma, entre aromas exquisitos, voy gozando suavemente sin prisa, mientras el horizonte me observa, mi lujuria va llegando a su final.
Pero tú no estás en mi balcón, donde tanta veces hemos hecho el amor, tu ausencia me hiere, el éxtasis culmina y despierto. Es solo el reflejo de tu silueta allá en el ocaso producto de mis deseos guardados, esperando que regreses pronto a mi lado.
Es
solo un bello un baño de mar, para perfumar de sus aromas por mi
cuerpo y el festín nocturno con mi enamorado hoy voy a
disfrutar....
©Beatriz Martín
(fragmento de la novela
Desde mi balcón, un amor en poesía)






